16/05/2019

BENDITA CRISIS

Hacía tiempo que no me preparaba un té y me quedaba pegada al portátil escribiendo para mi blog, ni siquiera recuerdo la última vez que lo hice. Ha pasado mucho tiempo. Han pasado muchas cosas.

Hoy, nerviosa por lanzar mi nueva web, se la he enseñado a una de las personas más especiales de mi vida. “Con las piedras del camino te haces trampolines. No eres normal”, ha dicho. Diana es de esas personas que hablan poco pero que cuando lo hacen dan en el clavo y te dejan rumiando. Pues bien, aquí sigo rumiando horas después.

El año pasado no fue especialmente fácil. Acababa de volver a Valencia por motivos personales y sin quererlo realmente. Empecé a construir mi vida y mi parte profesional en base a lo que había visto y oído que se tenía que hacer, sin hacerme las preguntas necesarias, sin tener respuestas propias, comparandome con los demás y entrando de cabeza en el “deber”: “debía” seguir creciendo, “debía” contratar, “debía” ser políticamente correcta, “debía” esforzarme al máximo, “debía” … demasiadas cosas.

Sin darme cuenta mi nivel de trabajo estaba por las nubes, estaba totalmente desbordada. Seguía disfrutándolo pero sabía que en algún momento tendría que bajar el ritmo. El problema es que no era capaz de encontrar ese momento. La gestión del tiempo y la planificación eran nulas, al igual que mi experiencia en el mundo emprendedor. Mis miedos e inseguridades me llevaron a un nivel de autoexigencia y perfeccionismo sin sentido que, junto al poco descanso, hicieron que me pasara de vueltas. Fueron meses de topar con pequeñas piedras, de suaves rozaduras, de pequeños avisos de la vida para que volviera a mi centro… Pero no hice caso. Y llegó la gran piedra, afilada y dura. Y me la comí enterita.

Mi psicóloga lo llamó depresión por agotamiento.

Reconozco que no me alarmé en absoluto porque una parte de mí estaba esperando algo así. Mi alma y mi libertad habían sido silenciadas y enterradas bajo mi idea de lo que “debía” ser y, cuando te haces eso a tí misma, lo sabes. Puede que te hagas la loca y que mires hacia otro lado, pero el maltrato hacia una misma se siente. Se siente y, no sé por qué, se consiente.

Durante las primeras semanas mi cuerpo y el Valium me ayudaron a parar, a dormir, a relajarme, a dejar el móvil en un armario y a volver a engancharme a Netflix. El pánico a tener que cancelar trabajó por salud desapareció cuando mi amiga Laura me dijo con todo su sarcasmo: “Perdona, Ana, no sabía que eras cirujana cardiotorácica”. Era cierto, estaba anulando una cita de maquillaje por fuerza mayor, no había ninguna vida en peligro aunque yo viviera como tal gracias a mi distorsionado sentido de la responsabilidad. Ella dice que esto me viene del colegio de las monjas y a mí me hace risa.

He pasado meses en pijama, incluso bajaba a la calle así, sin peinarme, sin rastro de maquillaje y con la felpa debajo de la chaqueta. Creo que durante todo ese tiempo no llevé sujetador ni un solo día – llevar las mingas al aire mola, por cierto – . La rutina facial también fue sacrificada durante una larga temporada, incluso me acosté alguna noche sin lavarme los dientes. Era una ameba y reconozco que tenía su punto.

También quiero decir que he tenido mucha suerte porque he podido permitirme parar y concederme el tiempo que mi salud necesitaba y sé que hay mucha gente que no puede hacerlo. Mi familia se ha volcado para ayudarme, una amiga de toda la vida lleva meses gestionando email y agenda sin ver un solo euro e incluso algunos de mis proveedores me han dejado retrasar el pago de las facturas. Sin ellos hubiera sido imposible y les doy gracias infinitas.

Poco a poco fui encontrando mi ritmo. Repito, mi ritmo. No el de la vecina ni el de la hija de la amiga de mi madre. Me dedicaba a ir a terapia, cocinar (hago curry y tortitas hasta para los vecinos), comer, pasear durante horas sin reloj ni móvil con mi perra, dormir (las siestas han sido históricas), leer, regar plantas, meditar y hablar con mis ángeles. Me dediqué a descansar, a cuidarme, a escucharme y a prestarme toda la atención que no me había prestado durante mucho tiempo. Me rebocé en la mierda bien a gustito y me sentó de maravilla. Permitirme estar jodida fue un gran alivio y, para mí sorpresa, el mundo siguió funcionando sin mí. ¡Qué gusto da sentir que eres totalmente prescindible! ¡Qué manera de soltar peso!

Durante este proceso mis mejores amigos han sido el silencio y la soledad. Siempre me han gustado y me he sentido cómoda con ellos, pero en esta etapa han sido vitales. El ruido es el azulete del alma. De no ser por ellos jamás hubiera llegado a escucharme con tanta claridad y probablemente seguiría intentando andar en una dirección que no es la mía. Estar en silencio me ha permitido cuestionarme de arriba a abajo, no se han librado ni los pelillos de las cejas. Todas mis creencias, patrones y valores han sido puestos en tela de juicio y he desmontado por completo lo que creía que tenía que “ser”, llegando a la conclusión de que ya soy. De hecho, siempre fui.

Desde entonces estoy jugando a Lego con mi vida. Construyendo pieza a pieza los nuevos cimientos, probando a ver si encajan conmigo y con lo que quiero, comprobando si son lo bastante sólidos como para mantener la casa en pie por mucho tiempo. Y me siento bien, sorprendentemente bien. Estoy donde tengo que estar. Estoy donde quiero estar. Luciendo labio rojo y eyeliner de nuevo, rizándome la pestaña hasta el infinito y más allá, a veces con tacones y otras veces con chándal y zapatillas. Lanzando web después de un año trabajando en ella, a punto de sacar el nuevo curso online que se ha resistido lo indecible, volviendo a disfrutar con mi trabajo desde la diversión y el juego, sin buscar la perfección sino la excelencia, permitiéndome fallar y meter la pata. Aceptando y respetando mis límites y mis mierdas porque ellos también forman parte de mí. Porque si me quiero querer, tengo que quererme con el pack entero.

Bendita crisis que me ha traído hasta aquí. Me gustan los finales felices pero soy muy fan de los principios, y sé que este va a ser uno de mis favoritos. Porque todas las piedrecitas, piedras y rocas del camino me han enseñado que no “debo” ser lo que otros esperan o lo que otros dicen que debe ser una emprendedora, que puedo construir acorde a lo que yo creo y siento, siendo coherente con mis valores y mis tiempos. He subido por todas esas piedras y eso me ha permitido dar un salto que hace un año me habría parecido impensable.

He aceptado que el miedo a fallar, a decepcionar, siempre seguirá ahí, pero vuestra respuesta a cada paso me hace ver que el camino es el correcto.

Porque lo que muchas veces consideramos imperfecciones es lo que nos hace especiales y diferentes.

Gracias por seguir aquí. ¡Que empiece la fieshhta!

Ana.

 

32 comentarios en “BENDITA CRISIS”

  1. Hola Ana, hace años que te sigo como maquilladora pero, desde hace unos meses, he descubierto a la persona y…. ¡Me encanta!. Tu crisis me ha ayudado a afrontar la mía y no tengo palabras para agradecerte lo que me has aportado. Besos en tu nueva etapa y contando los días para el nuevo curso. Benditas crisis!

  2. Enhorabuena por la nueva página, es preciosa y poco a poco se irá llenando de nuevos contenidos, sin prisa pero sin pausa, porque no eres de las que se quedan quietas. Me encanta leerte y escucharte, sé que te lo decimos muchos, pero transmites calma y a la vez mucha energía..ganas de hacer cosas. En casa todos te conocen, como si fueras de la familia, te ponía de ejemplo en la etapa “chof” de Londres, cuando las cosas eran durillas y se lo mostraba a mis hijos…(como puedes imaginar.., sí, no soy una seguidora jovencita😉)
    Ha pasado mucho tiempo desde que conocí a esa chiquilla de casualidad en un vídeo y aquí sigo, espero que por muchos años más.

    1. Alba Gálvez Avilés

      Me pareces una persona super humana, necesitamos más gente que muestre lo real, gente como tu, eres maravillosa!!!

  3. Virginia Jiménez

    Increíble Ana, no tengo palabras, la piel de gallina. Tienes una capacidad increíble de transmitir a través de tus palabras. Bendita esta crisis tuya que nos está enseñando tanto a los demás.
    Mil besos!!
    P.D: qué pasada de web!!
    PDD: ansia viva con el curso, lo necesito yaaaa!!

  4. Ya te lo he dicho por Instagram, LA PUTA AMA! Gracias por volver mas ANA que nunca, GRACIAS
    PD: vale, laS putaS amaS 😘

  5. Enhorabuena!!!!!!! Me encanta la nueva web!!!!!!!!!!!!mas tu imposible!!!y mejor…tambien imposible!!!!! Un 10 no!un 1000!!!! Vivan los principios!!!

    1. María Isabel

      Un millón de gracias por describir desde el alma ,aun metida en una depresión, tú me sacas una sonrisa y aprendo de ti . Gracias preciosa yo te adoro .

  6. Ana, gracias por este nuevo post, gracias por contar lo bueno y lo menos bueno porque de esos momentos, aunque nos causen dolor, también se aprende y mucho.
    Te descubrí hace 4 años en YouTube y me encantó tu naturalidad, tu cercanía y tu visión del maquillaje. Aunque no me maquillo habitualmente y tampoco me atrevo con el eyeliner y el labio rojo, verte y escucharte hablar de maquillaje, de emprendimiento y de la V.I.D.A. es una gozada.
    No me compré el curso anterior pero este va a caer seguro, será un auto-regalo por mi 40 cumpleaños 🙂
    La página web maravillosa, muy tu, gran trabajo en equipo con Jaime y Laura, ¡enhorabuena!
    Un abrazo enorme desde México.

  7. Te descubrí por casualidad por youtube y cuando decidí a hacerme una cuenta en Instagram, eres de las primeras a las que comencé a seguir y cada cosa que hacías me encantaba, estaba enganchada a ti, a ver tu contenido, a ver tus directos acostada en la cama. Cuando desapareciste me faltaba algo… Pero cuando contaste lo que te pasaba, pensé: es que es una PERSONA, vivías para dar a los demás sin condición, te merecías un descanso y me alegro infinito que estés tan bien pasando por los momentos que e has pasado, te mereces todo lo bueno que te pase. Gracias por tu pasión.

  8. Me siento reflejada con cada palabra, cada frase, cada sentimiento y cada estado. Yo viví una depresión acompañada de un choque de realidad. Me di de bruces con que estaba viviendo una realidad que no era la mía. Era la de otros. Me medía constantemente con la gente simplemente porque quería cumplir con lo que la sociedad nos programa. Con la enfermedad física llegué a un estado de inmovilidad simplemente porque no tenía un camino marcado por mí, sino por otros. Me sentía como flotando en el espacio sin punto de referencia, sin saber cuál es el norte o el sur. Y entonces, cuando apenas podía moverme empecé a marcarme un objetivo, no podía seguir así, tenía que curarme a mi misma, hasta la fecha los médicos no habían conseguido nada. Sin saberlo me marque una ruta llena de dolores, aprendizaje y estudio. Por el camino me encontré a personas que empezaron a llenar ese vacío que tenía, que en muchas ocasiones fueron ángeles que alumbraron el camino para luego desaparecer, pero jamás olvidaré. Y fue así como tras el objetivo alcanzado me marqué otro, y luego otro, y sin darme cuenta había creada el camino que realmente nacía de mi y no del vecino o de la sociedad. Mucha gente no entiende lo que hago, pero con que para mí tenga un sentido ya es suficiente. Algo me empuja hacia dónde voy, aún no lo tengo claro ni yo, pero cada vez el impulso es más fuerte! Ahora nado contracorriente, a veces con más energía y otros con menos, a veces soy como explorada que descubre un nuevo mundo, pero siempre adelante y a mi ritmo.

  9. Creo que, con todo lo que has escrito (maravilloso), no queda mucho por decir. Pero me gustaría contarte una anécdota: ayer, por tercer o cuarto dia casi consecurivo, mientras ibamos en el coche y yo escuchaba tus stories mañaneros, mi marido me dijo «todas las chicas de instagram hablan igual». Por primera vez, yo le contesté «no, cariño, es que siempre me pillas escuchando a la misma» y, para mi sorpresa, él me contestó «Ah, entonces es ANA». ❤️. Bendita crisis, ANA. Un fuerte abrazo y millones de #GraciaspotuPasión

  10. Jo Ana… me alegra tanto leer este post … de verdad. Haces natural y das visibilidad a algo que nos puede pasar a todas. Yo he vivido ese proceso y creía ser un bicho raro, no entendía nada, entraba en bucle y es tal cual lo trasmites. Pero todo tiene una parte positiva y sólo hay que querer verlo!!! Muack

  11. Sol Buitrago

    Bendita crisis Ana. Mil y mil felicidades por que siempre nos haces ser más realistas y ver que como tú todos necesitamos un poco de espacio. Me encanta leerte 🤗 tu web también me encanta, Gracias por tu pasión 💄♦️

  12. Hace muy poco que te sigo, fue mi hija la que me habló de ti. Estoy súper contenta de seguir tus comentarios 😘

    1. «¡Qué gusto da sentir que eres totalmente prescindible!»… Me quedo loca con esa frase! Cuánto nos auto-exigimos y nos machacamos para sentirnos imprescindibles, qué distorsionados los sentimientos cuando ves que no y realmente qué descanso cuando sientes de verdad que no lo eres. Que ninguno lo somos.
      Eres V.I.D.A de la buena!

      1. Hola cielo. Soy bastante novata en eso de Instagram, me metió mi hija. Yo no tenía el gusto de conocerte. Hasta que un día la locuela de mi hija me lío: «mamá, tú me acompañas a un evento en la Marina?» Cuando me di cuenta, estábamos intentando conseguir entrada, cuando me volví a dar cuenta, pasé un día maravilloso madre/hija, con los labios pintados de rojo, con un calor sofocante eso sí, pero maravilloso, rodeadas de gente maravillosa y escuchando hablar a una mujer que me cautivó. Y cuando me volví a dar cuenta, me había hecho fan tuya. Y me he dado cuenta que eres ya como alguien de la familia, como una hija. Me alegro mucho de verte recuperada!!! Y enhorabuena por la nueva web, es fantástica!!

  13. olga perez sanchez

    Me alegro mucho por ti Ana aunque no te conozco en persona pero eres culo inquietó como yo y te entiendo. Suerte

  14. Simplemente CHAPO! Me encantaría tomarme un café contigo y darle a la lengua y escucharte y salir aún más completa y feliz

  15. Ana….que decirte..es un gustazo leerte de nuevo, que haya nueva web, nuevo curso y que tu estés mejor para que podamos seguir compartiendo «intensidades» jajaja en ésta comunidad que tu has creado, y que yo en primera persona…me encanta estar. Ahora solo falta el libro, ok? no nos vayas a dejar sin él, que me encanta leerte. Bueno solo darte la enhorabuena por ser tan especial con nosotras y un BESAZO ENORME :-))

  16. Muchas gracias Ana por estar ahi con nosotros con tus altos y tus bajos animos , pero siempre pensando con nosotros eres una persona increible .Gracias❤💋

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *