Soy Ana.

Maquilladora de profesión y comunicadora por vocación. Motivada de la vida y culo inquieto desde la incubadora. Creo en la V.I.D.A. y en el maquillaje en positivo, que nos ayuda a potenciar lo que más nos gusta de nosotras y, en definitiva, a ser más felices. Que para eso estamos aquí.

Soy Ana.

Maquilladora de profesión y comunicadora por vocación. Motivada de la vida y culo inquieto desde la incubadora. Creo en la V.I.D.A. y en el maquillaje en positivo, que nos ayuda a potenciar lo que más nos gusta de nosotras y, en definitiva, a ser más felices. Que para eso estamos aquí.

Mis inicios.

Nací y crecí en la terreta valenciana. Empecé a estudiar en la Universidad y trabajar en una perfumería al mismo tiempo, tenía 17 años y la independencia financiera era uno de mis objetivos. Tardé un año en abandonar la carrera. Decidí que quería dedicarme al maquillaje al ver sonreír a mi primera clienta cuando se miró en el espejo.

Estudié Maquillaje Profesional y el Ciclo Superior de Asesoría de Imagen. Tuve la suerte de ser formada en piel y cosmética, y trabajar para grandes marcas como: YSL, Guerlain o Bobbi Brown. Con esta última me sentí muy identificada por su filosofía, y gracias a ello empecé a definir lo que más tarde sería mi estilo y visión del maquillaje. Trece años después sé que el título no hace al maquillador.

A mis 23 años decidí dejarlo todo para aprender inglés mientras cuidaba niños en el extranjero. Suecia y Londres fueron los destinos elegidos. Ahí entendí que sentirme libre es una de mis prioridades y que la vida no es tan fácil como me la habían contado. Planchar ropa interior y limpiar retretes ajenos sin entender el idioma fue clave en mi desarrollo personal.

Mis inicios.

Nací y crecí en la terreta valenciana. Empecé a estudiar en la Universidad y trabajar en una perfumería al mismo tiempo, tenía 17 años y la independencia financiera era uno de mis objetivos. Tardé un año en abandonar la carrera. Decidí que quería dedicarme al maquillaje al ver sonreír a mi primera clienta cuando se miró en el espejo.

Estudié Maquillaje Profesional y el Ciclo Superior de Asesoría de Imagen. Tuve la suerte de ser formada en piel y cosmética, y trabajar para grandes marcas como: YSL, Guerlain o Bobbi Brown. Con esta última me sentí muy identificada por su filosofía, y gracias a ello empecé a definir lo que más tarde sería mi estilo y visión del maquillaje. Trece años después sé que el título no hace al maquillador.

A mis 23 años decidí dejarlo todo para aprender inglés mientras cuidaba niños en el extranjero. Suecia y Londres fueron los destinos elegidos. Ahí entendí que sentirme libre es una de mis prioridades y que la vida no es tan fácil como me la habían contado. Planchar ropa interior y limpiar retretes ajenos sin entender el idioma fue clave en mi desarrollo personal.

“Decidí que quería dedicarme al maquillaje profesional cuando vi a mi primera clienta sonreír al mirarse en el espejo.”

Segunda etapa.

Volví a España por amor y empecé a romper las reglas aprendidas junto a NARS. La marca me enseñó que cualquier técnica es válida mientras te de el resultado que quieres y me dio grandes oportunidades, entre ellas London Fashion Week.

Al mismo tiempo abrí un blog, canal de Youtube y redes sociales para compartir todo lo aprendido sobre belleza y maquillaje. Sin darme cuenta descubrí mi verdadera vocación, la comunicación. El crecimiento fue espectacular, alcanzando los 25.000 seguidores en Instagram en menos de dos años. A nivel personal ha sido clave. Poder regalar mi tiempo y ayudar a miles de mujeres a que sonrían a través del maquillaje ha dado sentido máximo a mi vida.

Segunda etapa.

Volví a España por amor y empecé a romper las reglas aprendidas junto a NARS. La marca me enseñó que cualquier técnica es válida mientras te de el resultado que quieres y me dio grandes oportunidades, entre ellas London Fashion Week.

Al mismo tiempo abrí un blog, canal de Youtube y redes sociales para compartir todo lo aprendido sobre belleza y maquillaje. Sin darme cuenta descubrí mi verdadera vocación, la comunicación. El crecimiento fue espectacular, alcanzando los 25.000 seguidores en Instagram en menos de dos años. A nivel personal ha sido clave. Poder regalar mi tiempo y ayudar a miles de mujeres a que sonrían a través del maquillaje ha dado sentido máximo a mi vida.

“Poder regalar mi tiempo y ayudar a miles de mujeres a que sonrían a través del maquillaje ha dado sentido máximo a mi vida.”

Londres.

Mi miedo a la zona de confort y ganas de superarme me llevaron a dejarlo todo de nuevo para volver a la capital inglesa. Seguí trabajando para la marca americana y a los pocos meses conseguí un ascenso como Lead Artist, inaugurando la primera boutique de Europa. Me di cuenta de que las cosas podían cambiar si cambiaba mi actitud. Volví a hacer pasarela, formación en Nueva York, y eventos con el equipo internacional, pero a los pocos meses presenté mi baja voluntaria. Fue la decisión más difícil de mi vida. Mi cabeza pedía que siguiera por el “qué dirán”, pero mi corazón, de nuevo, quería libertad.

En Londres conocí a alguien muy especial, a mí misma. La soledad y el yoga hicieron que conectara con mi parte más espiritual. Empecé a leer sobre crecimiento personal, me fui de retiro y asistí a Unleash The Power con Tony Robbins. Aprendí a valorar cosas que antes pasaba por alto, a establecer prioridades y a fortalecer mis valores.

Londres.

Mi miedo a la zona de confort y ganas de superarme me llevaron a dejarlo todo de nuevo para volver a la capital inglesa. Seguí trabajando para la marca americana y a los pocos meses conseguí un ascenso como Lead Artist, inaugurando la primera boutique de Europa. Me di cuenta de que las cosas podían cambiar si cambiaba mi actitud. Volví a hacer pasarela, formación en Nueva York, y eventos con el equipo internacional, pero a los pocos meses presenté mi baja voluntaria. Fue la decisión más difícil de mi vida. Mi cabeza pedía que siguiera por el “qué dirán”, pero mi corazón, de nuevo, quería libertad.

En Londres conocí a alguien muy especial, a mí misma. La soledad y el yoga hicieron que conectara con mi parte más espiritual. Empecé a leer sobre crecimiento personal, me fui de retiro y asistí a Unleash The Power con Tony Robbins. Aprendí a valorar cosas que antes pasaba por alto, a establecer prioridades y a fortalecer mis valores.

“Aprendí a valorar cosas que antes pasaba por alto, a establecer prioridades y a fortalecer mis valores.”

V.I.D.A.

Después de año y medio en Londres la vida me devolvió a Valencia brindándome la oportunidad de practicar lo aprendido sobre crecimiento personal. Fue un máster en aceptación. Perdí a mi padre en un abrir y cerrar de ojos y, pese a que me invadió la tristeza más profunda, decidí aprender de ello y empezar a vivir por los dos. Me sirvió para tomar conciencia y entender que la vida es un regalo con fecha de caducidad. Este momento fue mi verdadero antes y después.

V.I.D.A.

Después de año y medio en Londres la vida me devolvió a Valencia brindándome la oportunidad de practicar lo aprendido sobre crecimiento personal. Fue un máster en aceptación. Perdí a mi padre en un abrir y cerrar de ojos y, pese a que me invadió la tristeza más profunda, decidí aprender de ello y empezar a vivir por los dos. Me sirvió para tomar conciencia y entender que la vida es un regalo con fecha de caducidad. Este momento fue mi verdadero antes y después.

“La muerte me dio vida.”

Emprender.

En 2015 me lancé al mundo emprendedor con las mismas ganas que miedo. Fui la primera persona en España en lanzar un curso online que me ha permitido ayudar a más de 8.000 mujeres a iniciarse en el maquillaje o a mejorar su técnica. Combiné la formación online con una gira de cursos presenciales por trece ciudades españolas, donde enseñé a 200 mujeres a realzar sus pómulos, hacerse un eye-liner y perfilar su rojo de labios. Sin olvidarme de las profesionales del maquillaje creé Bridal Experience, la primera masterclass de novias que une técnica con formación en branding, comunicación y motivación.

En mi parte social inicié el voluntariado “Maquillaje para el alma”, en el que demostramos que el maquillaje no tiene edad haciendo labio rojo a bonicas en residencias de tercera edad. También la lié parda con una paella benéfica a la que acudieron 1.800 personas, alcanzando el número uno de Ticketea el día que salió la venta de entradas. Si no lo veo no lo creo.

En estos momentos disfruto del sol de la terreta junto a mis dos salchichas. Esto me ha permitido volver a mis orígenes y ofrecer un servicio cercano y personalizado a través de mi asesoría The Beauty Call en mi precioso estudio del centro de Valencia. También me ha permitido dedicar más tiempo a mis novias con Sí Quiero, un servicio exclusivo que va más allá del maquillaje.

La vida me ha dado la oportunidad de hacer otra de las cosas que más me gusta, subirme a un escenario con un pinganillo a dar la chapa. He tenido la oportunidad de participar en varios eventos para mujeres emprendedoras compartiendo todo lo que he aprendido y descubierto desde que me lancé, sin paracaídas, al mundo emprendedor.

A pesar de mi lucha constante con la tecnología, he conseguido mejorar la calidad en los vídeos de Youtube, lanzar nuevo curso online y seguir dándolo todo en Instagram, donde el buen rollo que hemos creado entre todas hace que cada día me vaya a la cama con 20 kilos de más. #Somosgrandes.

Emprender.

En 2015 me lancé al mundo emprendedor con las mismas ganas que miedo. Fui la primera persona en España en lanzar un curso online que me ha permitido ayudar a más de 8.000 mujeres a iniciarse en el maquillaje o a mejorar su técnica. Combiné la formación online con una gira de cursos presenciales por trece ciudades españolas, donde enseñé a 200 mujeres a realzar sus pómulos, hacerse un eye-liner y perfilar su rojo de labios. Sin olvidarme de las profesionales del maquillaje creé Bridal Experience, la primera masterclass de novias que une técnica con formación en branding, comunicación y motivación.

En mi parte social inicié el voluntariado “Maquillaje para el alma”, en el que demostramos que el maquillaje no tiene edad haciendo labio rojo a bonicas en residencias de tercera edad. También la lié parda con una paella benéfica a la que acudieron 1.800 personas, alcanzando el número uno de Ticketea el día que salió la venta de entradas. Si no lo veo no lo creo.

En estos momentos disfruto del sol de la terreta junto a mis dos salchichas. Esto me ha permitido volver a mis orígenes y ofrecer un servicio cercano y personalizado a través de mi asesoría The Beauty Call en mi precioso estudio del centro de Valencia. También me ha permitido dedicar más tiempo a mis novias con Sí Quiero, un servicio exclusivo que va más allá del maquillaje.

La vida me ha permitido hacer otra de las cosas que más me gusta, subirme a un escenario con un pinganillo a dar la chapa. He tenido la oportunidad de participar en varios eventos para mujeres emprendedoras compartiendo todo lo que he aprendido y descubierto desde que me lancé, sin paracaídas, al mundo emprendedor.

A pesar de mi lucha constante con la tecnología, he conseguido mejorar la calidad en los vídeos de Youtube, lanzar nuevo curso online y seguir dándolo todo en Instagram, donde el buen rollo que hemos creado entre todas hace que cada día me vaya a la cama con 20 kilos de más. #Somosgrandes.

Si no me conocías espero que te quedes y te unas a mi comunidad.

Aquí comparto mi trabajo, mi forma de ver la vida y todo lo que sé sobre maquillaje

y belleza, haciéndolo fácil para que cualquier persona sea capaz de mirarse

al espejo y sonreír.

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